Determinamos qué normas le aplican de verdad a tu centro de trabajo, implementamos lo que falta y le damos seguimiento. Prevenir sale más barato que corregir — y aquí se puede medir en la cuota que pagas cada mes.
En corto: no existe una lista única de normas de seguridad y salud que aplique a todas las empresas. Depende de tu actividad, tus instalaciones, tu maquinaria y tu personal. Por eso el primer entregable no es un manual: es el diagnóstico que determina qué te aplica. Y sí, también aplica si eres oficina y no fábrica.
El primero es implementar de más. Empresas que compran un paquete genérico de normas, gastan en documentación y capacitación que no les correspondía, y aun así siguen expuestas en lo que sí les aplicaba.
El segundo, mucho más común, es dar por hecho que esto es cosa de la industria. "Somos oficina, no manejamos maquinaria." Y hay un conjunto de obligaciones que no dependen del giro sino de tener personal: condiciones del centro de trabajo, prevención de incendios, señalización, primeros auxilios, comisión de seguridad e higiene, factores de riesgo psicosocial. Un despacho o un consultorio tienen su propio conjunto de normas aplicables, y se descubre en la inspección.
En los dos casos el problema es el mismo: nadie determinó primero qué aplica.
Cuando el cumplimiento se presenta como gasto, se posterga. Así que vale decirlo en el lenguaje que sí mueve una decisión: la empresa cotiza en el seguro de riesgos de trabajo con una prima que se determina según su siniestralidad — los accidentes y enfermedades de trabajo que registra.
Menos siniestralidad, prima menor. Más, lo contrario. La prevención no es únicamente evitar multas y demandas: se refleja de forma directa y medible en la cuota que la empresa paga cada mes. Es de las pocas áreas de cumplimiento donde el retorno se puede leer en un estado de cuenta.
Qué normas te aplican según tu actividad, instalaciones y personal, y qué tan lejos estás de cada una hoy. Con evidencia de lo que se revisó, no una lista genérica.
Implementamos lo que falta y corregimos lo que está fuera de norma, priorizado por lo que más expone a la empresa y a su gente.
Los registros, la capacitación y las comisiones se mantienen vivos. Una carpeta armada una vez y nunca actualizada frente a un inspector cuenta como incumplimiento.
Esta área es, con mucha frecuencia, el origen de los expedientes que después atiende el servicio jurídico laboral: una inspección con observaciones abiertas, un accidente mal documentado, un requerimiento del IMSS por clasificación de riesgo. Cerrarla aquí es más barato que defenderla allá.
Una nota honesta: esta página explica el marco y cómo trabajamos. Qué normas aplican a tu empresa en concreto sale del diagnóstico, no de una página web.
Es el conjunto de obligaciones que tiene la empresa para prevenir accidentes y enfermedades derivadas del trabajo. Se materializa en las Normas Oficiales Mexicanas que emite la Secretaría del Trabajo, y no son opcionales ni aplican solo a la industria: cualquier centro de trabajo tiene un conjunto de normas que le corresponden según su actividad, sus instalaciones y su personal.
La obligación no se agota con tener las medidas: hay que acreditar que existen, que se comunicaron y que se les da seguimiento.
No hay una lista única: depende de la actividad, de las instalaciones, de la maquinaria, de las sustancias que se manejan y del número de trabajadores. Por eso el primer entregable de este servicio no es un manual, es un diagnóstico que determina qué normas te aplican de verdad.
Es un punto donde se pierde mucho dinero en los dos sentidos: empresas que implementan normas que no les corresponden, y empresas que dan por hecho que "no son industria" y descubren en una inspección que sí les aplicaban varias.
Sí. Hay obligaciones que no dependen del giro sino de tener personal: condiciones del centro de trabajo, prevención y protección contra incendios, señalización, botiquín y atención de primeros auxilios, comisión de seguridad e higiene, y la identificación y prevención de factores de riesgo psicosocial.
Un despacho, un consultorio o una oficina administrativa tienen su propio conjunto de normas aplicables. La idea de que esto es solo para plantas industriales es uno de los supuestos más comunes y más caros.
Mucho, y es el argumento que convence a la dirección cuando lo demás no. La empresa cotiza en el seguro de riesgos de trabajo con una prima que se determina según su siniestralidad: los accidentes y enfermedades de trabajo que registra.
Menos siniestralidad significa una prima menor, y más significa lo contrario. Es decir que la prevención no es solo evitar multas y demandas: se refleja de forma directa y medible en la cuota que la empresa paga cada mes.
Se atienden tres cosas al mismo tiempo y suelen atenderse por separado, que es el error: la atención y el reporte ante el IMSS, la relación con el trabajador y sus derechos, y la posición de la empresa si después llega una inspección o una demanda.
Además hay que documentar la investigación del accidente y las medidas correctivas, porque eso es lo primero que la autoridad va a pedir. Lo que se haga y se documente en los primeros días determina el resultado de los tres frentes.
No publicamos tarifas ni plazos porque dependen del diagnóstico: cuántos centros de trabajo hay, qué actividad se realiza, cuántas normas resultan aplicables y qué tan lejos está la empresa de cumplirlas hoy. Una oficina con todo en orden y una planta con varias observaciones abiertas no son el mismo trabajo.
El primer paso es una conversación para ubicar tu caso; de ahí sale una propuesta con alcance y costo definidos. Escríbenos al +52 33 1303 6913 o a admonth@famesc.com.
Si la respuesta no es un sí con evidencia, ese ya es el hallazgo. Empecemos por el diagnóstico.