Diagnóstico del estado real de tu empresa frente a todas sus obligaciones como patrón, regularización de lo que esté fuera de norma y seguimiento para que siga vigente. Es el área que cubre las costuras que nadie más mira.
En corto: es la foto del estado real de tu empresa frente a sus obligaciones como patrón, en todos los frentes a la vez — contratos y expedientes, registro patronal, nómina, seguridad y salud, subcontratación y personal extranjero. No una lista genérica de pendientes: qué te aplica, qué está cubierto, qué no y con qué severidad te expone cada hueco.
La mayoría de las empresas ya tiene contador y abogado. Y aun así llegan las demandas, los requerimientos y las inspecciones. La razón es estructural, no de capacidad: cada especialista atiende su frente y nadie mira el conjunto.
El contador procesa la nómina. El abogado atiende el caso cuando llega. Y en medio quedan las obligaciones que no le corresponden a ninguno de los dos: la seguridad y salud en el trabajo, el registro de subcontratación, la evidencia documental de las relaciones laborales, la coherencia entre lo que se declara ante el IMSS y lo que pasa en la operación.
Los expedientes más costosos que hemos visto no eran de la especialidad de nadie. Vivían justo en la costura, y ahí nadie los estaba mirando.
Un despacho de litigio entra cuando el hecho ya ocurrió, y ahí el margen de acción está fijado por lo que la empresa pueda probar. Nosotros trabajamos antes, para que ese margen sea favorable — y también atendemos el caso si ya está abierto.
La postura es explícita: el objetivo no es ganar más juicios, es dejar de generarlos. Es una diferencia que se nota en la factura del tercer año, no en la del primero.
El estado real de cumplimiento, con evidencia de lo que se revisó. Es el punto de partida de todo lo demás.
Qué expone a la empresa y con qué severidad, para atacar por orden de riesgo y no por orden de facilidad.
Regularizamos lo que está fuera de norma y construimos los procesos que faltan.
El entregable no es una carpeta: es que el cumplimiento siga vigente el año que viene.
Esta área es el paraguas; cada frente tiene su propia página con el detalle:
Las obligaciones laborales no escalan con el tamaño: nacen con el primer trabajador. Lo que cambia es la capacidad de absorber el golpe. Una demanda o un requerimiento que una compañía grande resuelve como una línea del presupuesto puede descuadrar el año de una empresa de quince personas.
Y hay una ventaja práctica: en una empresa chica el diagnóstico es más rápido y las correcciones son más baratas.
Una nota honesta: esta página explica el marco y cómo trabajamos. Qué aplica a tu empresa y con qué prioridad sale del diagnóstico, con la operación enfrente — no de una página web.
Es la foto del estado real de la empresa frente a sus obligaciones como patrón, en todos los frentes a la vez: contratos y expedientes, registro patronal ante IMSS e INFONAVIT, nómina, seguridad y salud en el trabajo, subcontratación si aplica, y personal extranjero si lo hay.
No es una lista de pendientes genérica: es qué te aplica, qué está cubierto, qué no, y con qué severidad te expone cada hueco. Sin ese punto de partida, cualquier plan de cumplimiento es una suposición.
Porque casi siempre atienden frentes distintos y nadie mira el conjunto. El contador procesa la nómina, el abogado atiende el caso cuando llega, y en medio quedan las obligaciones que no le corresponden a ninguno de los dos: la seguridad y salud en el trabajo, el registro de subcontratación, la evidencia de las relaciones laborales.
Los problemas más caros que vemos no son de la especialidad de nadie: viven en las costuras. Esta área existe para cubrir la costura y coordinar el resto.
El momento en que se interviene, y eso cambia el costo por completo. Un despacho de litigio entra cuando el hecho ya ocurrió y el margen de acción ya está fijado por lo que la empresa pueda probar.
Nosotros trabajamos antes, para que ese margen sea favorable, y también atendemos el caso si ya está abierto. Nuestra postura es prevención, no corrección: el objetivo no es ganar más juicios, es dejar de generarlos.
Sí, y suele ser donde más rinde. Las obligaciones laborales no escalan con el tamaño de la empresa: nacen con el primer trabajador. Lo que cambia es la capacidad de absorber un golpe.
Una demanda o un requerimiento que una compañía grande resuelve como una línea del presupuesto puede descuadrar el año de una empresa de quince personas. Y en una empresa chica el diagnóstico es más rápido y las correcciones más baratas.
Se mantiene, y es la parte que casi nadie contrata. Una carpeta armada bien una vez y nunca actualizada cuenta como incumplimiento frente a la autoridad, porque lo que se revisa es el estado del día de la revisión. Además la norma cambia, la plantilla se mueve y la operación se transforma.
Por eso el Modelo FAME cierra con seguimiento y control y no con la entrega de un documento: el entregable no es la carpeta, es que el cumplimiento siga vigente el año que viene.
No publicamos tarifas porque el alcance depende del diagnóstico: número de trabajadores, cuántos centros de trabajo, qué áreas hay que regularizar, si existen contingencias abiertas y si el acompañamiento es puntual o continuo.
El primer paso es una conversación para entender tu caso; de ahí sale una propuesta con alcance y costo definidos. Escríbenos al +52 33 1303 6913 o a admonth@famesc.com.
Si la respuesta no es un sí con evidencia, ese ya es el hallazgo. Empecemos por el diagnóstico.