Nómina, registro patronal ante IMSS e INFONAVIT, relaciones laborales y reclutamiento. Lo llevamos con el mismo criterio que vigila tu cumplimiento, porque cada movimiento de nómina tiene una consecuencia jurídica.
En corto: un despacho de nómina calcula y dispersa. Nosotros administramos la nómina dentro del mismo criterio que vigila el cumplimiento, y la diferencia se ve en los movimientos que tienen consecuencia jurídica: una baja, un cambio de salario, una incapacidad, un descuento. La mayoría de los casos laborales que atendemos nacieron en un movimiento que se hizo bien contablemente y mal jurídicamente.
Casi ninguna empresa llega a nosotros diciendo "tengo mal la nómina". Llegan con una demanda, un requerimiento del IMSS o una inspección. Y cuando se rastrea el origen, el hilo casi siempre lleva al mismo lugar: un movimiento administrativo que se procesó como dato y no como decisión.
Una baja que se registró sin el documento que la soporta. Una modificación de salario presentada fuera de tiempo. Un descuento aplicado sin base. Una incapacidad mal reflejada. Contablemente todo cuadró; jurídicamente se construyó el expediente que la contraparte va a usar.
El segundo foco está en el registro patronal. El salario base de cotización mal integrado, o una modificación presentada tarde, no avisa: se convierte meses después en una determinación de la autoridad con recargos, cuando ya no hay forma de corregir el periodo.
Cálculo y dispersión, con los movimientos revisados por su efecto legal y no solo por su efecto contable.
Altas, bajas y modificaciones en tiempo, salario base bien integrado, clasificación y prima de riesgo correctas, aportaciones y amortizaciones al día.
Contratos que correspondan al puesto real, políticas y reglamento acreditables, actas administrativas bien levantadas, incidencias documentadas, terminaciones instrumentadas.
Cubrimos la vacante y dejamos el proceso ordenado, para que la siguiente no dependa de la urgencia.
La rotación alta casi nunca se arregla contratando más rápido. Cuando revisamos el fondo, lo que aparece son procesos de ingreso sin estructura: expectativas mal fijadas, condiciones que no se documentaron, evaluaciones que nadie definió. Cada contratación nueva repite el ciclo, y la empresa acaba pagando reclutamiento dos y tres veces por la misma posición.
Por eso este servicio no termina en la vacante cubierta.
Esta es el área más aguas arriba de todas: lo que aquí se documenta —o no— es lo que después determina un caso en el servicio jurídico laboral, y lo que aquí se declara ante el IMSS es lo que se cruza con la prima de riesgo y la siniestralidad. Si tu empresa presta servicios a otras con personal propio, revisa además REPSE.
Una nota honesta: esta página explica cómo trabajamos y dónde están los riesgos típicos. Qué aplica a tu empresa sale del diagnóstico, con la información enfrente.
Un despacho de nómina calcula y dispersa. Nosotros administramos la nómina dentro del mismo criterio que vigila el cumplimiento laboral de la empresa, y esa diferencia se nota en los movimientos que tienen consecuencia jurídica: una baja, un cambio de salario, una incapacidad, un descuento.
Procesados como dato, salen a tiempo; procesados con criterio, salen a tiempo y además no construyen el expediente que después se vuelve una demanda. La mayoría de los casos laborales que atendemos nacieron en un movimiento de nómina que se hizo bien contablemente y mal jurídicamente.
Es mantener vivo y correcto lo que la empresa tiene declarado ante esas instituciones: altas, bajas y modificaciones de salario en tiempo, el salario base de cotización bien integrado, la clasificación de la actividad y la prima de riesgo correctas, las aportaciones y amortizaciones al día.
Suena administrativo y es donde nacen la mayoría de los requerimientos: una diferencia en el salario base o una modificación presentada tarde se convierte, meses después, en una determinación de la autoridad con recargos.
Sí, hacemos reclutamiento y selección. Pero conviene decir algo antes: la rotación alta casi nunca se arregla contratando más rápido.
Cuando revisamos el fondo, lo que suele aparecer son procesos de ingreso sin estructura —expectativas mal fijadas, condiciones que no se documentaron, evaluaciones que nadie definió— y entonces cada contratación nueva repite el ciclo. Reclutamos, y en el mismo trabajo dejamos el proceso ordenado para que la siguiente vacante no dependa de la urgencia.
Es la parte que casi nadie tiene formalizada y la que decide los casos: contratos que correspondan a la realidad del puesto, políticas y reglamento comunicados y acreditables, actas administrativas bien levantadas, incidencias documentadas, terminaciones instrumentadas correctamente.
No es papeleo por papeleo: es la evidencia con la que la empresa se defiende. Frente a un tribunal, lo que no está documentado se lee como que no ocurrió, y la carga de probar recae en buena medida en el patrón.
Lo primero, no improvisarlo: una terminación mal instrumentada es la fuente más común de demandas, y el costo de corregirla después es varias veces el de haberla hecho bien.
Hay que revisar la causa y si está soportada con evidencia, el cálculo de lo que corresponde pagar, los documentos que deben firmarse y el orden en que ocurren las cosas. Consúltanos antes de tener la conversación con la persona, no después: en ese orden se puede prevenir, en el inverso solo se puede defender.
Depende del número de trabajadores, de cuántos registros patronales y centros de trabajo hay, del estado en que esté hoy la información y de si el servicio es puntual o el acompañamiento es continuo.
No publicamos tarifas porque una empresa de diez personas con todo en orden y una de doscientas con expedientes incompletos no son el mismo trabajo. El primer paso es una conversación; de ahí sale una propuesta con alcance y costo definidos. Escríbenos al +52 33 1303 6913 o a admonth@famesc.com.
Contratos, avisos, incidencias, finiquitos. Si no lo puedes afirmar, empecemos por ahí.